-¿Por qué?
-Porque les dije en la carta que no gastaran dinero en ropa, que ya me la comprarían mis padres.
-Y ¿te han hecho caso?
-Bueno... no del todo.
-¿Por qué dices, no del todo?
-Porque cuando terminé de abrir los paquetes que me habían dejado en mi habitación y debajo del árbol, mi madre me trajo una bolsa con un paquete dentro.
-Y ¿qué había en el paquete?
-Ropa.
-Entonces ¿te han traído ropa?
-Sí, pero no como todos los años.
Mi madre me dijo que como yo les había dicho que no me compraran ropa me habían hecho caso y me lo habían dejado, aparte, en la cocina.
-Y, por qué sabía tu madre que era para ti, si el paquete estaba cerrado.
-Eso me pregunto yo.
-¡Cómo son los Reyes Magos! ¿eh?
-Son un poco pesados, abuela, pero esta vez les disculpo porque, un día, yo había dicho a mi madre que me gustaría tener un chándal como el de mi amigo Alex. Y yo creo que lo oyen todo. ¡Hay que tener cuidado!...
-¿Sabes lo que han traído a mi padre?
Le han traído un ordenador.
-Pero tu padre ¿no tenía ordenador?
-Claro que lo tenía.
-Y ¿pidió otro a los Reyes Magos?
-No, abuela.
Mi padre no escribe carta a los Reyes Magos, pero un día le oí decir:
¡Este ordenador me está dando la lata!
Habrá que pedir otro a los Reyes Magos.
Y... como los Reyes Magos lo oyen todo, pues... le han traído otro ordenador.
-Y, ¿a tu madre qué le han traído los Reyes Magos?-No le han traído nada
-Y, ¿eso?
-Porque mi madre es así.
No escribe carta. Ni dice nada en voz alta. Y, ¡claro! los Reyes Magos son listos y tienen buen oído pero... ¡saber también lo que piensas...!
-Y, ¿por qué no se lo dices a tu madre?
Si no quiere escribir carta al menos que lo pida en voz alta.
-Si ya se lo he dicho y no me ha dicho nada.
Pero yo sé que un día la oí decir a mi padre, mientras arreglaba mi habitación:
“Esto no puede ser.
No hay sitio para meter las cosas.
¡Qué ganas tengo de un piso nuevo!”
-Y, ¿qué?
-Que mi padre le dijo: “como no te lo traigan los Reyes Magos.....”
-Y ¿no se lo han traído?
-No.
Yo creo que mi madre no dice claro lo que quiere y a los Reyes Magos les gustan las cosas claras.
Además, ¡un piso!...
¿No te parece abuela que eso es demasiado?
-Mira, para los Reyes Magos nada es imposible.
Yo recuerdo hace muchos años, a una familia de mi pueblo, los Reyes Magos les echaron un tractor de los grandes.
-¿De los que se usan en el campo?
-Sí, sí, de los grandes.
-Pues sí que te lo creo, abuela, porque yo tuve un profesor, que, cuando volvíamos de vacaciones, nos contaba lo que le habían echado los Reyes Magos.
-Y, ¿ le traían muchas cosas?
-Muchas no, pero... ¡qué cosas!
Otro año un barco de vela y unos molinos de viento y... 
-Pero, ¿qué zapatos ponía tu profe para cosas tan grandes?
-Se lo dejaban escrito en una carta.
-¡Que raro!
-Era verdad, abuela, porque el helicóptero rojo pasaba por encima del patio del colegio y un día nos trajo una foto del velero.
-Y, ¿los molinos de viento?
-Nos dijo que eran iguales a los que veíamos cuando íbamos por la carretera de vacaciones.
-Y, tu profe, ¿escribía carta a los Reyes Magos o se lo decía de palabra?
-Yo creo que se lo decía de palabra porque él nos contó que, ya desde pequeño, comentaba con sus amigos que le gustaría volar en un helicóptero y navegar en un velero. Ver los molinos moviendo sus aspas y montar a caballo.
-Y ¿también los caballos son de los Reyes Magos?
- Eso no lo sé seguro porque no he visto la foto.
Pero lo que sí es verdad es que los Reyes Magos no necesitan saber lo que quieres solamente por escrito.
Si un día lo dices hablando, ellos tienen un buen oído.
Al padre de Dani, que es albañil, también le trajeron unas cosas de albañilería.
Un día comentó en casa lo que necesitaba.
Y, ¡fíjate! que sólo lo oyó su madre.
Quiero decir que no lo dijo muy alto.
Y... los Reyes Magos se lo trajeron.
-Y ¿cómo han tardado tanto en traérselo a tu profesor?
-Abuela... que no son juguetes como los míos. Que son regalos muy grandes.
-¡Ah!
-Después de lo que me has contado, corre a casa y di a tu madre, que pida a los Reyes Magos el “piso”.
Quizá un día lo oigan y vengan con el regalo.
-¿Qué te parece abuela,
si en poesía se lo digo?
-Díselo como quieras, que todo me parece muy bien.
-Pues escúchame un momento, abuela, que de esta forma se lo diré:
”
decírselo por escrito,
diles en voz alta y clara
que quieres tener un piso.
Si puede ser un poco grande.
que a mi profe, por decirlo,
aunque, es verdad, que un poco tarde,
le trajeron más que un piso.
Porque, mamá, los Reyes Magos,
son cada uno muy listos.
Saben leer y escribir
y tienen un buen oído.
Escuchan y oyen a todos
de mayores hasta niños.
A todos traen lo que piden
aunque tarden un poquito”.
¿Qué te parece abuela?
-Está muy bien lo que dices
porque lo dices con AMOR.
Sólo te pido una cosa,
que no te falte ILUSIÓN,
que los regalos de los Reyes Magos,
aparte de tener EMOCIÓN,
nosotros los llenamos siempre,
de mucha, mucha IMAGINACIÓN.






Los carniceros, los panaderos, los conductores, los fruteros y los que recogían la basura y repartían las cartas eran muñecos de nieve. 
El sol nunca aparecía.
Todo el país había hecho un pacto con las nubes.
En el país de la muñecos siempre era invierno.
-¡Qué bonito!, se dijeron unos a otros, al contemplar tanta variedad de colores.
Entretenidos con la belleza que estaban viendo, los tres muñecos, no se daba cuenta que ya llevaban un rato muy largo y los rayos del sol calentaban cada vez más.
-¡Mirad! Estamos derritiéndonos y al sol no le tapa ninguna nube. 


¡Qué bonita está la tierra con mis árboles en hilera!, dijo el día que acabó de plantar todos los abetos.



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